Sábado, 9 de Junio de 2007 por climens

10 modos de eliminar distracciones

En uno de los blogs que leo habitualmente, Freelance Switch (aunque no soy freelance hay cosas interesantes), encontré un artículo dónde se listan algunos consejos para evitar distracciones en el trabajo que me han parecido dignos de mencionar.

1. Apaga las notificaciones de email. Y también el messenger, Twitter o cualquier medio de comunicación que requiera nuestra atención inmediata. La idea es establecer un momento para revisar estas cosas pero que no nos interrumpan continuamente. Aún así es complicado porque puede que la propia cultura de nuestra empresa nos impida hacer tal cosa (p.e. chat interno...)

2. Apaga Internet. Vale, es el mayor sumidero de tiempo que existe, así que si no te hace falta para la tarea que estás haciendo... desconecta. En mi caso es complicado porque muchas tareas requieren el uso de Internet para realizarlas, pero si que es verdad que hay que controlar las páginas que se visitan o puede distraer bastante.

3. Utilidades. Hay utilidades para limitar el acceso que hacemos a Internet. Por ejemplo Invisibility Cloak o Kiwi Cloak permiten restringir el acceso a ciertas páginas durante cierto horario o Time to Go, que temporiza el acceso a Internet y lo bloquea cuando llevamos demasiado tiempo. A mi personalmente no me gustan demasiado estas medidas coercitivas y no suelo perder el tiempo navegando, pero pueden ser útiles si no te puedes controlar.

4. Auriculares. La música nos puede ayudar a abstraernos el entorno y centrarnos en nuestras tareas. Además permite ignorar lo que no queremos escuchar aunque lo estemos oyendo. Me gusta bastante esta técnica, pero el volumen ha de ser bajo para que por lo menos nos enteremos cuando nos hablan o si no resulta bastante molesto para los compañeros. Yo suelo escuchar last.fm, porque no suelo conocer mucho las canciones pero me permiten ponerme un estilo que me gusta.

5. Signo de No Molestar. Comentan de hacer un signo de 'No Molestar' y ponerlo en nuestro lugar de trabajo cuando nos queremos concentrar. Yo no sé en qué tipo de oficina esto estaría bien visto, pero puedo asegurar que no en dónde yo trabajo.

6. Elimina basura del sitio de trabajo. Todo aquello que no necesites en este momento fuera de la vista y de la mesa. Explican la famosa técnica de Getting Things Done (o su versión en español, Organizate con Eficacia) de David Allen, recoger todos los papeles que hay por ahí, meterlos en la bandeja de entrada y procesarlos uno a uno. Delegar, poner en la lista de tareas o si cuestan menos de 2 minutos, hacerlos inmediatamente. Así establecemos acciones concretas para esos papeles colgados y viviremos mucho mejor.

7. Elimina basura de tu ordenador. Quita todo lo que no necesites del escritorio a una carpeta para revisar luego. Quita las notificaciones que no necesites. Cierra los programas que no hagan falta. En fin, que te concentres en lo que tienes que hacer y no crees más distracciones.

8. Maneja las interrupciones. Muchas veces no podemos evitar que se nos interrumpa en medio de nuestro trabajo y con la posibilidad de romper completamente nuestra concentración y ritmo. En general hay que intentar retardar dicha interrupción hasta el momento en que la podamos atender. Anóta de qué se trata y cuando puedas lo harás. Si vienen a tu mesa, dí que irás cuando puedas y si no hay más remedio, apunta lo que estás haciendo para que luego sea menos traumático.

9. Usa programas mínimos. Al escribir o programar usa programas que no distraigan. Editores de texto simples pero a la vez completos son mejores que monstruos como el Word. Concéntrate en la tarea y luego ya darás formato o mejorarás lo que estás haciendo. Comentan editores como DarkRoom, JDarkRoom o WriteRoom o algunos online como Writer o Google Docs. No es una mala idea, probadlos a ver si os funciona. Yo incluso añadiría Vim o su versión más amigable Cream for Vim.

10. Tiempo para distraerse. Programa tiempo para distracciones. 10 minutos cada hora para revisar el correo o leer los feeds o a lo mejor cada 30 minutos si estamos en una tarea que requiere mucha concentración. Es importante para no agotarnos antes de tiempo.

Via > Freelance Switch

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Viernes, 1 de Junio de 2007 por climens

El código es tu enemigo

Hace unos días apareció una pequeño listado de consejos para escribir código más comprensible que me pareció bastante interesante. Los puntos descritos son los siguientes, y en realidad no hacen más que afirmar lo que cualquier programador con experiencia hace en su día a día (y si no, es que la experiencia no le ha servido de mucho):

  • Comenta como una persona inteligente
  • Usa #define mucho (o lo que equivalga en tu lenguaje favorito)
  • No uses nombres de variables ridículos
  • Haz comprobación de errores.
  • "La optimización prematura es la raíz de todos los males" - Donald Knuth
  • No te pases de listo

En fin, que es una lectura bastante recomendable pero lo que realmente me ha llegado ha sido lo que he leido en uno de mis blogs favoritos, "The best code is no code at all".

El objetivo del artículo es hacer comprender que el problema del código es que hay demasiado código, y eso solo trae desventajas. Por supuesto que uno programa con las mejores intenciones pero a veces para solucionar un problema el camino es tan largo y tedioso que es un problema en sí mismo.

Todo se resume a seis parámetros básicos que conforman un hexágono:

  • Brevedad
  • Cantidad de funcionalidad
  • Velocidad de ejecución
  • Tiempo de desarrollo
  • Robustez
  • Flexibilidad

Lo que ocurre es, como tantas otras veces en la ingeniería que aumentar cualquiera de estos parámetros va en detrimento de los otros, así que nada es perfecto a no ser que no sea.

Y no podría estar más de acuerdo con la conclusión y es que la principal dimensión que hay que optimizar es la brevedad. Y tenerla siempre en mente.

Un código breve en general es sencillo de mantener, es comprensible y fácilmente ampliable y corregible por lo que los otros aspectos como la flexibilidad o la robustez pueden ser dejados para más adelante, sin perder de vista la simplicidad y la brevedad.

He visto ya en demasiadas ocasiones que el código crece y crece sin que nadie pare a observarlo y darse cuenta que cada vez se está más lejos de la solución yendo por caminos secundarios y perdiendo de vista el objetivo en una especie de orgía teclística que no va a ningún lugar. A veces hay que parar, leer lo que se está haciendo y pensar si no habrá una forma más simple de llegar a buen fin. Si es demasiado complicado, probablemente esté mal.

Ademas, Jeff hace una referencia a otro atrículo llamado "Code is our enemy", dónde se centran básicamente en lo mismo: se escribe demasiado código y ese es el problema de los programadores, no tenemos medida.

Así que, la próxima vez que os pongáis delante de un editor a programar, pensad en que vuestro código ha de ser breve y sencillo y veréis como a la larga se agradece.

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Sábado, 21 de Abril de 2007 por climens

12 tipos de clientes (y cómo tratarlos)

Leo a via LifeHacker que FreelanceSwitch ha publicado un interesantísimo artículo titulado "12 breeds of client and how to work with them", que sería más o menos el título de esta entrada.

Es interesante ver como no importa donde trabajes, los clientes siempre son iguales. Puede que en unos sitios haya más de un tipo o de otro, pero creo que han conseguido agrupar la mayor parte de ellos. Quería hacer una traducción completa, pero me voy a quedar solamente en la superfície.

Entre los que más me encuentro en mi día a día agruparía al 1, 5, 6, 7 (aghh), 8 (ufff), 9 y 11. ¿Con cuales te enfrentas tu más?

1. El cliente de baja tecnología

"Parece confuso y desorientado cuando se habla de tecnología. Llama en vez de enviar mails y quiere que todo se envíe por fax. Hay que explicarle todo dos veces, pero al final acepta nuestros consejos"

Bueno, creo que por lo menos en España de estos hay unos cuantos y si los han puesto los primeros imagino que en EEUU también. Cuando consigues que confíen en tí no están mal pero a veces no hay forma y pierdes mucho tiempo explicándoles las cosas 100 veces, hablando por teléfono y visitándoles. Personalmente no me gustan demasiado, pero s lo que hay.

2. El cliente desinteresado

"Es una bestia extraña. Cuando los otros clientes no paran de llamar a ver cómo van las cosas, el cliente desinteresado quiere realizar el mínimo esfuerzo posible. [...] Raramente te darás la información y materiales que necesitas y te pedirán que hagas cosas distintas a tu trabajo habitual con tal de ahorrarle faena porque no tienen tiempo"

Pocos hay de estos. De los que no te pasan información cientos, pero luego quieren resultados lo antes posible y se extrañan cuando les dices que es que necesitas que te pasen material. Además la mayor parte de esas tareas "no habituales" suelen ser engorrosas y no le gusta hacerlas ni al cliente ni a tí tampoco.

3. El cliente manitas

"Es un artista frustrado. Te recordará siempre sus aptitudes como dibujante, fotógrafo, diseñador o escritor. El manitas tiene una idea clara de lo que quiere y poco o nada valorará tu opinión"

Estos siempre me hacen gracia. A veces es verdad que saben, pero la mayor parte solamente son una fuente de problemas que no está de acuerdo con nada y lo quieren todo como ellos tienen en su cabeza. Aunque eso pase por saltarse todas las convenciones establecidas y tu experiencia previa. Recomiendan que no les lleves mucho la contraria y estoy de acuerdo. A fin de cuentas ellos pagan y si el trabajo es malo no deberían echarte las culpas (aunque lo harán, claro).

4. El cliente paranóico

"El papeleo legal aparece desde el principio y es muy elaborado. A veces ni te hablan del proyecto sin un acuerdo de confidencialidad y seguro que este es favorable a ellos en todos los casos"

En España no hay una presencia del papeleo y de temas legales tan grande como en EEUU y hasta donde yo sé, en mi trabajo nunca he encontrado algo así. Por supuesto que hay gente reticente y mirada, pero todo tiene un límite.

5. El cliente apreciativo

"El cliente apreciativo te hará sentir especial con sus cumplidos y alabanzas. !Me encanta tener clientes de estos!"

Una rara species donde las haya, aunque alguno se encuentra. No dicen nada en su contra salvo que hacen parecer a todos los demás como malos clientes. A mi también me encantan y se agradecen de vez en cuando. No ponen problemas y todo les parece genial, son muy motivadores y el resultado final seguro que no es peor que el de los más exigentes.

6. El cliente "hazme un buen precio"

"Este cliente es un embaucador que piensa que tu primera oferta solamente es el punto de partida para negociar. Sabrás que lo tienes delante porque llegar a cualquier acuerdo económico implica una larga serie de tira y afloja. [...]".

Habitualmente no lidio con temas de negociación de los proyectos pero me consta que existen. Supongo que la solución es convertirte en uno de ellos y disfrutar de la negociación.

A veces hay clientes que al principio son reticentes a los presupuestos que se plantean, pero solamente es falta de confianza y con el tiempo acaban firmándolos sin mirar ni siquiera la cifra.

7. El cliente "lo sabré cuando lo vea"

"Este cliente es parecido al desinteresado pero más frustrante. Su indecisión y falta de habilidad para decir qué es lo que desean hacen que sean de los pocos clientes con los que mejor no tratar".

Razón tienen. Estos son de la peor calaña que se puede encontrar. No saben lo que quieren, pero no quieren eso que pareció que querían la última vez que los viste. Exasperantes y hacen que cualquier presupuesto se quede corto.

8. El cliente con urgencia

"Sus correos siempre son de altra prioridad y sus mensajeros llegan siempre corriendo. Trabajan a destajo los fines de semana y a altas horas de la madrugada y creen que todos hacemos lo mismo. Además piensan que son tu único cliente y que su proyecto por supuesto merece la más alta prioridad sobre los demás".

La experiencia me enseña que esta gente es así, lo tomas o lo dejas. No solamente te están espetando a tí sino también a todo cuanto les rodea. Su vida es una urgencia. En realidad si no cumples al 100% sus altas exigencias tampoco se mosquean demasiado salvo que te pases de listo.

En realidad las prioridades se suelen establecer por motivos económicos, así que si son de estos clientes y encima pagan bien (y lo saben), tendrás que perder el culo por ellos. Si no, pues a la cola como todos.

9. El cliente que decide por comité

"Habitualmente habitando en grandes corporaciones, este cliente también se puede encontrar en lugares más pequeños donde las decisiones se toman con la esposa, el vecino o el perro. Carece te la más mínima autoridad y cada decisión debe ser tomada por un grupo de personas".

Como molestan estos clientes si no se organizan bien. A veces tu contacto es el último mono y cualquier cambio o propuesta tardan días en aprobarse. Luego llega una respuesta que no parece ir ligada a la pregunta que se hizo. Lo mejor es conseguir reunir al comité y validar el proyecto juntos.

10. El cliente majo

"Te dan cualquier cosa que necesites sin rechistar y esperan que vuelvas con un resultado. Son muy poco asertivos y parecen contentos esperando décadas a que se lo des o aceptando algo que dista de ser un buen resultado".

No está mal que no te den prisas pero su falta de exigencia puede hacer que siempre sea un segundón y sus proyectos no terminen nunca, porque siempre hay cosas más importantes.

11. El cliente con poco presupuesto

"Todos los clientes tienen un presupuesto pero algunos parecen más ajustados que otros. Puede ser el resultado de hacerle un favor a un amigo o pariente o un cliente habitual que nunca tiene un duro".

Solamente valen la pena si no te van a poner pegas y aceptan retrasos y una calidad aceptable. Si encima de pagar poco creen que merecen el mismo trato que cualquier otro cliente (o mejor), intenta no tener muchos de estos.

12. El cliente del que deberías sentirte afortunado

"Es mas guay que tú y lo sabe. Tienen un proyecto de poco presupuesto pero que es genial y trabajan en un sector en el que todos quieren trabajar (música, cine...)".

En España quizás no hay mucha industria guay pero si que hay cosas que quedan muy bien en el portfolio de cualquier empresa. Si ellos lo saben van a pagar poco porque en realidad te hacen un favor ¿o no?

Via: How to work with difficult clients | lifehacker

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